UNA MIRADA DIFERENTE A LA “MALA CONDUCTA”

por Andrea Del Aguila Molina

Cuenta la leyenda que la palabra “berrinche” tiene el poder de hacer correr hasta al adulto más paciente, puede dominar hogares en dónde prima la permisividad o generar una lucha de poderes en hogares empapados de autoritarismo. Si el “berrinche” fuera una persona, ¿cómo crees que te llevarías con él/ella en estos momentos? Pareciera que todos mantenemos en la mira a las “conductas inadecuadas” de los niños/as y adolescentes, observándolas como reacciones que no solo son voluntarias sino que también son dirigidas por objetivos malignos: hacernos renegar, sacarnos de quicio, faltarnos el respeto, retarnos, etc. Y que, por ende, deben ser castigadas o corregidas inmediatamente. Pero ¿realmente una “mala conducta” se reduce a eso?

Es cierto que no es agradable lidiar con conductas retadoras, presenciarlas puede generarnos diferentes experiencias emocionales desagradables como: ira, frustración, impotencia, desesperanza, tristeza, entre otros. Las cuales se acompañan con relatos mentales que pueden sonar como: “Mi hijo/a debe hacer lo que yo quiero”, “Los niños que se portan mal deben ser castigados”, “Debo tener el control siempre”, “Los niños deben obedecer”, “Si mi hijo/a se comporta inadecuadamente, soy un fracaso como padre/madre”, entre otros. 

¿Te sientes indentificad@ con alguno de ellos?

Lo cierto es que los famosos “berrinches” pueden ser todo un reto a la paciencia y tienden a ser un imán inminente de castigos automáticos e impulsivos, agotadores y desagradables, no solo para los niños sino también para los adultos, que terminamos contrariados muchas veces con nuestras reacciones desenfrenadas o total inacción. Ante ello, comprender la razón del comportamiento puede ser un paso importante para abordar los retos de disciplina.  Aquí te dejo algunas ideas:  

Los errores como aliados

Como seres humanos, todos estamos configurados al error, pues este es parte esencial del aprendizaje. Pero ¿de dónde surge el error? Si nosotros como adultos no somos capaces de actuar correctamente el 100% del tiempo ¿cómo así esperamos que los niños no cometan “errores” en su comportamiento? Lo cierto es que la mayor parte de problemas de conducta pueden regularse, brindándoles formas de lograr sanas percepciones y habilidades a los niños y niñas. Según Jane Nelsen, especialista en Disciplina Positiva, la mayor parte del tiempo los niños y niñas están actuando de acuerdo a su edad, asimismo, la mala conducta guarda relación con la falta de conocimiento o conciencia, falta de habilidades efectivas, falta de desarrollo, falta de motivación, etc. 

Por ello, es importante que, al observar una conducta, nos preguntemos: ¿Es esperada esta respuesta considerando la edad de mi hijo/a? ¿Hay alguna dificultad familiar, emocional, académica, biológica, etc. que pueda estar involucrada en esta reacción? Y sobre todo ¿qué mensaje quiero que mis hijos interioricen con respecto al error? ¿Quiero que lo vean como algo prohibido e inadecuado o como una oportunidad valiosa para el aprendizaje? De ese modo, tendremos más espacio mental para enfocarnos en soluciones.

Una mirada cerebral 

Existe la paradójica creencia de que las conductas de los niños y niñas, deben abordarse y corregirse siempre en el momento, independientemente de si tenemos, o no, el estado emocional idóneo para lidiar con la situación de manera razonada. ¿Cómo así esperamos que los niños nos entiendan cuando se encuentran activados con alguna emoción intensa como la ira? O, más aún, ¿cómo así esperamos enseñar sobre regulación cuando reaccionamos de manera desregulada nosotros mismos? 

Si bien las emociones que acompañan el conflicto son válidas y entendibles, es cierto también que neurológicamente hablando, nuestro cerebro cuenta con un grupo de células nerviosas que nos permiten imitar las acciones de los otros como un espejo. Por ende, es esperado que al abordar una situación desde la cólera, nuestros hijos asuman una actitud retadora como respuesta y viceversa. En la misma línea, cuando ciertas situaciones activan los botones de nuestra paciencia, la parte reflexiva, reguladora y racional de nuestro cerebro se nubla, abriendo paso a reacciones impulsivas. Entonces, ¿si en lugar de reaccionar nos enfocamos primero en tomarnos un espacio para recoger a nuestra emoción? Al igual que nosotros, los niños son mejores cuando se sienten mejor. Ante ello, es importante reconocer cuando una situación nos está sobrepasando y tomarnos el tiempo necesario para sostener a nuestras emociones. De ese modo, estamos desarrollando autorregulación en ellos, regulándonos primero. 

El mensaje oculto de las rabietas

¿Cuántas veces miramos las conductas de los niños y nos ponemos a pensar en el porqué de las mismas? Tendemos a observar las conductas como si fueran una causa, cuando en realidad, son un efecto. Todo comportamiento tiene una meta, guiada por una creencia detrás. La realidad es que todos los niños (as) quieren pertenecer y sentirse importantes, lo que sucede es que muchas veces desarrollan formas “inapropiadas” de lograrlo. En esta línea, ¿qué tal si al ver una conducta “inadecuada”, nos detenemos a observar el mensaje detrás de la misma? Tal vez, al realizar conductas que buscan tu atención, lo que te están diciendo es que te fijes en ellos y los involucres en la crianza. Podría ser que, al retar tus indicaciones, este reto esté pidiendo mayor capacidad de elección y opciones. Es posible que detrás de esas conductas hirientes, se encuentre un niño/a que se siente herido/a en busca de validación. Tal vez detrás de esa “dejadez” hay un niño pidiendo que no te rindas con él/ella. 

Las conductas no definen a los niños/as

Es importante recordar que las conductas de los niños y niñas no son ni estáticas ni definitorias. Cuántas veces tendemos a caer en generalizaciones de conducta, con conclusiones como “malcriado/a”. Con etiquetas como esta, damos por sentado que una sola conducta puede convertirse en una cualidad de la persona, lo que significaría que las conductas son definitorias, tanto las “adecuadas” como las “inadecuadas”. Esto puede ser muy potente e influenciar en la percepción que cada niño/a tiene de sí mismo/a. Por ello, es importante diferenciar las conductas de la persona. Un comportamiento “inadecuado” no altera la valía de los niños, recordemos que lo que se regula son conductas y no a los niños. Por ello, al observar su comportamiento y brindar retroalimentación sobre el mismo, recordemos observar conductas, reemplazando etiquetas globales por observaciones con relación a la acción. Aquí, algunos ejemplos: 

“Eres irrespetuoso” vs. “Lo que hiciste en ese momento fue irrespetuoso”. 

“Eres muy inteligente” vs. “Hiciste un gran trabajo”

Como vemos, la “mala conducta” tiene muchas aristas detrás. Si bien estas pueden ser un total reto a la paciencia, es verdad que estas conductas y desafíos pueden ser también, excelentes oportunidades para desarrollar habilidades para la vida valiosas a largo plazo. Lo cierto es que los niños y niñas, aprenden a ser responsables cuando tienen la oportunidad de instruirse en un ambiente de respeto mutuo, cordialidad, firmeza y dignidad. 

Te invito a que, al observar las conductas de tus hijos/as, recuerdes que debajo de ellas, se encuentran mensajes importantes. No nos quedemos en lo aparentemente inadecuado, cada conducta trae un mensaje. Y si aprendemos a escucharlo, podremos responder al mismo sin necesidad de que las conductas empiecen a gritar. Es cierto también que nadie nace sabiendo cómo ser padre o madre. La buena noticia es que, al igual que nuestros hijos e hijas, siempre podremos explorar y aprender nuevas formas, en un espacio que así lo permita.  

podría interesarte

Creatividad para la Educación (Ximena Vega Amat y León: CEO de Claridad Coaching Estratégico)

9 Julio, 2021

El famoso “déficit de atención” (Ernesto Reaño- psicólogo clínico y lingüista. Director fundador de EITA)

9 Julio, 2021

Cosas de la vida (Almudena Arribas y Daniella Picasso)

9 Julio, 2021

Política de Cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para recopilar información que ayuda a optimizar y mejorar toda tu experiencia con nuestro sitio web y nuestras herramientas. Al hacer clic en Aceptar, aceptas todas las cookies y tecnologías. Para obtener información adicional, consulta nuestra .